La OCU analizó siete torrijas comercializadas en supermercados y detectó avances en la textura del interior y la jugosidad, valorados positivamente por un panel de catadores profesionales. Sin embargo, la mayoría de las muestras mantienen notas aceitosas y retrogustos grasos, atribuibles, según los expertos, al tipo de aceite empleado en la fritura y a su posible reutilización o recalentamiento.
Aditivos y edulcorantes
Uno de los hallazgos más preocupantes es la elevada presencia de aditivos: hasta 14 distintos en alguna muestra y una media de cinco por torrija. Colorantes, correctores de acidez, emulsionantes y conservantes son habituales, lo que sitúa a estas torrijas en la categoría de productos ultraprocesados. La excepción clara fue la torrija del obrador de El Corte Inglés, que no contiene aditivos en su lista de ingredientes.
Otra práctica extendida es la sustitución del azúcar tradicional por jarabes de glucosa o fructosa, edulcorantes más baratos y de menor calidad organoléptica. Solo las torrijas de Alcampo y El Corte Inglés mantienen el azúcar en la receta; en ninguna de las muestras analizadas se detectó miel, ingrediente tradicional que aporta matices aromáticos apreciables.
Casi todas las torrijas se fríen en aceites de girasol o de nabina, neutros por naturaleza pero sensibles a generar sabores desagradables si se recalientan o reutilizan. El panel relaciona estos aceites con la persistencia de notas aceitosas y retrogustos grasos en varias muestras, aunque no impiden que la textura general haya mejorado respecto a análisis previos.
Torrijas mejor valoradas
- El obrador de El Corte Inglés (18,03 €/kg): destacada por la degustación y por ser la única sin aditivos, con una receta más cercana a la torrija tradicional. No obstante, la OCU reclama un etiquetado más claro.
- El horno de Mercadona (12,92 €/kg): obtiene la mejor nota en cata y presenta una buena relación calidad-precio, aunque incluye hasta siete aditivos en su formulación.
Precios y calorías
Sorprende que los precios por kilo de estas torrijas sean, en general, inferiores a los registrados hace dos años. Aunque el precio del azúcar ha descendido, el coste energético no ha bajado, lo que sugiere una estrategia competitiva para este producto estacional. Comparadas con las torrijas de pastelería, las de supermercado cuestan casi la mitad. La OCU recuerda que se trata de un alimento calórico —alrededor de 300 kcal por 100 g— y recomienda consultar su aplicación gratuita OCU Market para ver valoraciones y el grado de procesamiento de cada producto.
Resumiendo, las torrijas de supermercado han mejorado en textura y jugosidad, persisten problemas de formulación (aditivos, jarabes) y de fritura que afectan al sabor. Para quienes buscan la opción más «tradicional» y menos procesada, la torrija del obrador de El Corte Inglés destaca; para una buena relación calidad-precio, la mejor valorada en cata es la de Mercadona, pese a su mayor número de aditivos.

