Donald Trump apareció ante sus seguidores y se declaró vencedor de las elecciones presidenciales estadounidenses este miércoles por la mañana, justo después de que los resultados parciales dijeran que había ganado tres estados indecisos clave.
"Este ha sido el mayor movimiento político de todos los tiempos", dijo Trump en su discurso de victoria en el cuartel general de su campaña en Florida, sin que se hayan confirmado aún los resultados oficiales de las elecciones. "Esta es una magnífica victoria para el pueblo estadounidense, que nos permitirá hacer América grande de nuevo", añadió, utilizando el eslogan de su campaña.
Su segundo mandato lo ha calificado como una "edad de oro" para Estados Unidos y su pueblo, todo ello bajo los cánticos de "USA, USA" de la multitud. Dijo que su partido ayudaría al país a "sanar" y prometió arreglar las fronteras de Estados Unidos, afirmando que él y el Partido Republicano habían "hecho historia" por una razón.
"Estados Unidos nos ha dado un mandato poderoso y sin precedentes", afirmó, añadiendo que los republicanos habían "recuperado el control" del Senado. De la noche a la mañana, los republicanos recuperaron el Senado estadounidense por primera vez en cuatro años, lo que les otorga un centro de poder crucial en Washington y un papel protagonista en la confirmación del próximo Gabinete, así como en la composición del Tribunal Supremo si se produce una vacante. Por otra parte, añadió que Dios le había "salvado la vida por una razón", en referencia a un atentado contra su vida durante un mitin en Pensilvania en julio.
La candidata demócrata, no ha querido salir ante sus seguidores y ha sido un miembro de su equipo el que ha indicado que será mañana cuando reconozca su derrota. Sin duda estas elecciones han sido un duro golpe para el partido demócrata de los EEUU, un país que sigue sin confiar en que una mujer ocupe el sillón presidencial americano.