Firma histórica de la paz entre Israel y Hamás; Trump saluda a Pedro Sánchez entre gestos de tensión diplomática

En una jornada que marca un hito diplomático, Israel y Hamás sellaron en Sharm el-Sheij un histórico acuerdo de paz con mediación de Estados Unidos y Egipto. La ceremonia, que reunió a más de veinte líderes mundiales, estuvo marcada también por el esperado saludo entre Donald Trump y Pedro Sánchez, un gesto protocolario que simbolizó tanto la distensión como las tensiones latentes en la escena internacional.
Acto protocolario en la firma del acuerdo de Paz entre Israel y Hamás en Sharm el-Sheij (Egipto)
photo_camera Acto protocolario en la firma del acuerdo de Paz entre Israel y Hamás en Sharm el-Sheij (Egipto)

En un momento que muchos definen como un punto de inflexión en Oriente Medio, Israel y Hamás suscribieron ayer la primera fase de un acuerdo de paz, en presencia de una veintena de mandatarios internacionales convocados en Sharm el-Sheij por los presidentes Donald Trump (EE. UU.) y Abdel Fattah al-Sisi (Egipto). 

El pacto contempla un cese del fuego inmediato y la liberación de rehenes y prisioneros: Hamás entregó los últimos 20 rehenes israelíes con vida aún retenidos, mientras que Israel empezó a liberar casi 2.000 prisioneros palestinos. El intercambio constituye una pieza central de la llamada “Declaración Trump para la paz duradera y prosperidad”, articulada hoy como hoja de ruta internacional para estabilizar Gaza y promover la reconstrucción. 

Durante la ceremonia, Trump fue coreado en el parlamento israelí y recibió el aplauso de muchos líderes presentes, quienes valoraron su papel como mediador clave del acuerdo.  Sin embargo, el documento acordado entre los países participantes no contó con la firma directa de Israel ni de Hamás, un hecho que algunos analistas señalan como una debilidad en su carácter vinculante y en el seguimiento del cumplimiento. 

Trump y Sánchez se saludan antes del acto de la firma del acuerdo de Paz entre Israel y Hamás
Trump y Sánchez se saludan antes del acto de la firma del acuerdo de Paz entre Israel y Hamás

Tensión y ritual diplomático: el saludo entre Trump y Sánchez

El encuentro internacional también reservó un momento de atención particular al saludo entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. El saludo tuvo lugar durante las manifestaciones protocolares previas a la firma del acuerdo, y fue calificado como un gesto “cordial” pero cargado de señales políticas. 

Cuatro días antes, Trump había sugerido públicamente que España podría ser expulsada de la OTAN por su bajo gasto militar respecto al PIB, una afirmación que generó malestar en Madrid. En su alocución hoy, Trump se dirigió directamente a Sánchez al agradecerle la cooperación española y preguntarle en tono irónico: “¿Estáis trabajando sobre el tema del PIB? Bueno, ya llegaremos a eso. Fantástico el trabajo que están haciendo.” 

Según especialistas en comunicación no verbal, aunque el saludo fue breve —unos 12 segundos—, los gestos revelaron cierta tensión: Trump apretó con fuerza la mano de Sánchez y le dio un ligero tirón del brazo, mientras Sánchez apoyó su mano en la espalda del presidente estadounidense. La experta citada incluso comentó sobre los brillos en la frente de Sánchez como posible síntoma de nerviosismo ante el momento diplomático. 

El propio Sánchez calificó después el encuentro como “muy cordial” y declaró que EE. UU. reconoció “la buena marcha de la economía de España”. 

Retos y escepticismo: ¿una paz duradera?

Aunque el acuerdo abre el camino hacia una tregua operacional, muchos expertos advierten que el desafío está en transformar el alto el fuego en una paz sostenible. Aun no están definidos aspectos cruciales como la gobernanza de Gaza, la desmilitarización de Hamás, los mecanismos de verificación independientes y la reconstrucción del enclave. 

Además, en Gaza ya se reportan movimientos de Hamás reimplantando fuerzas armadas y estructuras de control territorial, lo que subraya lo frágil del orden. En paralelo, la entrega de ayuda humanitaria masiva, la supervisión internacional del cumplimiento del pacto y la coordinación entre actores regionales se presentan como tareas urgentes para evitar la recaída al conflicto. 

Por ahora, la firma de hoy se ha recibido con esperanza en muchos países, aunque con cautela. El mundo observa si esta chispa de consenso será el inicio de una paz real o solo un interludio en la historia turbulenta de Oriente Medio.

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