Opinión

Votar deconstrucción elección tras elección

Adolfo Suárez votando en unas elecciones • ARCHIVO La Sexta
photo_camera Adolfo Suárez votando en unas elecciones • ARCHIVO La Sexta

Enseñanzas de la luna...

Si realmente viviéramos en una democracia perfecta la responsabilidad de lo que ocurre con lo político debería ser nuestra, los que formamos el censo electoral, y por votar como votamos. Han transcurrido más de cuatro décadas desde la instauración de la democracia en España, y ya va empezando a ser hora de asumir pleno protagonismo político y consiguientemente votar eligiendo con la máxima responsabilidad a nuestros representantes. 

Creo que votar es un acto genuinamente democrático, que confiere la legitimidad de “poseer un título a los elegidos”, legitimidad que para ser completa debe unírsele la de “ejercicio”, y ello es una conjunción que no se da automáticamente, ya que consiste en hacer uso del poder concedido con equidad y prudencia en el día a día. No es fácil, pero es una condición “sine qua non” para la plena legitimidad del elegido. 

En España, en orden a la legitimidad, empezamos con una clara involución, en la que seguimos, y no estoy loco, inmediatamente después del 11-M. No sólo elegimos mal entonces, sino que fuimos tenaces en continuar con el error: Rodríguez Zapatero fue Presidente nada menos que dos mandatos consecutivos, lo que da la medida de la decadencia de este país. 

Después vino Mariano Rajoy, otro que tal, y que tuvo el encargo de enmendar la situación por mayoría absoluta y no arregló nada. Y, cuando creíamos que era imposible empeorar, apareció un tal Pedro Sánchez, el resistente colado en el sistema a través de una moción de censura, bajo palabra de no pactar con comunistas, ni golpistas ni filoetarras, lo que sin embargo hizo al día siguiente iniciando un periplo de demagogia y populismo difícilmente superables : con deconstrucción de los pilares de la nación.

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