Enseñanzas de la luna...
Creo que a todos sin excepción se nos ha planteado alguna vez ese común interrogante de que para qué pagamos impuestos, a cambio de qué, y esa pregunta que interiorizamos, ha quedado en la mayoría de ocasiones, sin respuesta.
Todos los españoles aportamos nuestro esfuerzo, con nuestro trabajo y nuestro dinero, vía impuestos, para mantener el aparato del Estado, y hasta hace unos años para mantener el Estado del bienestar, ese bienestar que Pedro Sánchez y su Gobierno se han encargado de llevarlo a una situación de liquidación por derribo.
A los españoles nadie nos ha dado nunca nada, pero eso entra dentro de lo normal, lo que sí es exigible es que nuestro dinero, con el que engordamos las arcas públicas, sea bien administrado, correctamente aplicado y priorizado y mejor gestionado.
Nadie se explica cómo en épocas de crisis -como la actual aunque nos vendan lo contrario desde la izquierda política-, es decir, cuando los españoles se han empobrecido provocando la casi desaparición de la clase media, desde todas las instancias de la Administración (estatal, autonómica y municipal) se han subido los impuestos y tasas.
Y es que los españoles, a pesar de contribuir en mayor medida al Tesoro Público, hemos visto cómo se han aplicado tremendos recortes en educación, sanidad, en fomento del empleo, en atención a las personas mayores, en ayudas a la familia tradicional de siempre, en ayudas a las personas con cualquier tipo de discapacidad, y en todos aquellos aspectos que conforman la calidad de vida de las personas...
Todo ello ha propiciado un descenso en esa calidad de vida de los españoles en muchos casos trágicas, ya que en políticas sociales tiene prioridad la inmigración extranjera. Eso del gratis total siempre ha sido una falacia, a los españoles nadie nunca, repito, nos han dado nada.
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