Enseñanzas de la luna...
La magia del amor, al igual que los matices, es infinita. Todos hemos soñado durante el transcurso de nuestra vida con nuestro gran amor, y yo, personalmente, lo he conseguido con Eva.
Sabiendo que el amor es sólo una palabra hasta que llega alguien y le da sentido, comienzo con esta cita : “Amar es el arte de volar juntos”. Mi manera de construir un amor sano parte de “formar un equipo”, donde los dos se amen y luchen por sus metas conjuntamente.
Cuando iniciamos una relación el primer matiz es el “respeto”, y cuando hablo del respeto es el trato que se da también a nuestras propias vidas. Cada persona tiene su pasado, sus objetivos en la vida, sus defectos, virtudes..., y muchas veces “renunciamos a ellos por satisfacer a nuestra pareja”, y esto para mí es sinónimo de amor.
Otro matiz es la “complicidad”, eso de mirar a una persona y saber con su mirada lo que piensa o desea es maravilloso, pero esa magia sólo se logra cuando conoces de verdad a la otra persona y para ello algo fundamental es la “comunicación”.
Hablar de todo sin tabúes como los mejores amigos y saber escuchar, crea un vínculo de lealtad y fortaleza para afrontar todos los entredichos que la vida nos puede presentar aportándonos nuestra “intimidad”.
Profundizando llego al motor que mueve una relación, la “pasión”, la atracción física y el impulso de estar con la otra persona creando ese deseo inconfesable que nos hace sentir vivos.
Si esta emoción no se despierta, dudo mucho que sea un amor sano porque “el amor sin pasión no es amor”, porque “la pasión no se mide en tiempo, pero sí en intensidad”.
