Opinión

Sin coexistencia pacífica

No hay una coexistencia pacífica entre los países, ni por supuesto una colaboración....
La Primera Guerra Mundial • FOTO La Vanguardia
photo_camera La Primera Guerra Mundial • FOTO La Vanguardia

Enseñanzas de la luna...

Sólo hay que estar atento y observar con espíritu crítico las noticias con las que nos bombardean los medios, las redes de opinantes y los blogs de los manipuladores, pagados o no, para que nos invada una especie de vértigo

Si además al ciudadano le gusta la Historia y conoce la debacle del siglo XX, con su Guerra Mundial que iba a acabar con todas las guerras (la Primera), o la guerra que marcaría un antes y un después de los horrores cometidos por el hombre contra el hombre (la Segunda), más el ambiente putrefacto de la Guerra Fría o las guerras de zonas de interés económico o estratégico que se libraron en Asia y África..., dicho ciudadano se encuentra con que hoy se repiten unas parecidas dialécticas de fuerzas, pero ahora con poder destructivo muy superior, que lleva el añadido de una tecnología que ha supuesto el salto cuántico en todos los aspectos de la vida humana, desde el más íntimo y personal hasta el laboral, el social, el político y el económico. 

El problema es que no hay una coexistencia pacífica entre los países, ni por supuesto una colaboración, una unión de fuerzas o un proyecto que comprenda a todas las clases sociales. 

Todo lo que acontece es consecuencia de la lucha brutal, llena de ruido, furia y locura de los gigantes que se agreden entre sí. El terrorismo de raíz religiosa, las amenazas de destrucción global que emplean unos y otros, las inmigraciones ilegales masivas..., son símbolo de países villanos destrozándose a palos, fuerzas brutales gigantescas enfrentadas en este momento en el planeta.

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