Opinión

Aportes para una sociedad de calidad

Cultura globalizada. FOTO de Algor Cards
photo_camera Cultura globalizada. FOTO de Algor Cards

Enseñanzas de la luna...

Vivimos en tiempos de dictadura de los medios de comunicación, y es que existe lo que ellos dicen que existe y preocupa lo que a ellos preocupa..., y más aún, la sociedad civil espera lo que ellos esperan. 

Así resulta que todo, lo divino y lo humano, gira en torno a la sociedad del bienestar y a las formas de gestionarla, es decir, en torno al disfrute que es el placer, a la posesión de los bienes materiales que es el tener y al gobierno que ejercen a las claras las fuerzas políticas y desde la penumbra quienes velan por “nuestros intereses” económicos, es decir, el poder. 

Salvo las concesiones a lo morboso, que son espacios para el corazón y la sangre, a lo que entretiene y a la vez apasiona, y a las noticias de curiosidades, todo lo demás (que es muchísimo) es ‘política’ : social, cultural y económica, o sea, lo que afecta al orden público, a la sanidad, a la educación, al trabajo... 

A ello se ha añadido, desde hace tiempo, el ruido de la corrupción, que es económica, pero con tentáculos hacia espacios de influencias políticas y culturales, y que descubre una baja catadura moral de quienes en ella incurren..., y en el conjunto de toda la sociedad. 

¿Por qué entonces el ruido mediático en torno a gestos prodigiosos pero falsos? Lo que es evidente es que este mundo, con esta cultura globalizada, ha perdido el norte del humanismo que marcó desde siglos atrás la civilización greco-romana y el aliento iluminador de la fe judeo-cristiana. 

De ahí ese malestar común, que a veces explota en indignación, insulto, radicalismo o violencia, y que se detecta fácilmente en la calle, y en las tribunas de las instituciones.

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