Sarah Santaolalla abandona 'En Boca de Todos' entre lágrimas y se niega a seguir colaborando con el programa

La tertuliana política está en la cabecera de los titulares estos días por su caso de agresión contra Vito Quiles, y el martes protagonizó un tenso encontronazo con Antonio Naranjo en 'En Boca de todos', que le hizo abandonar el programa entre lágrimas, renunciando a seguir colaborando con ellos
Sarah Santaollala y Antonio Naranjo en 'En boca de todos' | Mediaset
photo_camera Sarah Santaollala y Antonio Naranjo en 'En boca de todos' | Mediaset

La tertuliana y analista política Sarah Santaolalla ha anunciado que deja su trabajo en 'En boca de todos' horas después de abandonar entre lágrimas el plató tras acusar al programa de Cuatro de hacerle una encerrona. "No puedo estar en un lugar donde se desprecia a las víctimas, se nos humilla y se defiende a los agresores", ha expresado en un comunicado en sus redes, refiriéndose a la denuncia que interpuso contra Vito Quiles por agresiones y que todavía sigue en marcha.

"No puedo sentarme en una mesa en la que hay mentirosos profesionales, mercenarios de la información y gente pagada por el poder político y fingir que todos somos iguales", ha denunciado Santaolalla para anunciar el fin de sus colaboraciones, "para que se acaben también las emboscadas", añade.

Para entender el tenso episodio vivido el martes en el plató hay que retrotraerse a una semana atrás, cuando Santaolalla, presentó una denuncia por supuesta agresión física en las inmediaciones del Senado contra Vito Quiles, al que un mes antes había demandado también por acoso en su lugar de trabajo y en su domicilio.

Unos días después, la jueza del caso indicaba que, aunque la investigación seguía su curso, desestimaba la petición por parte de la comunicadora de establecer una orden de alejamiento. "Se considera que no concurren las razones de urgencia y de riesgo objetivo que justificaría la adopción de una medida cautelar restrictiva de derechos como la que se pretende; todo ello sin perjuicio de lo que ulteriormente pudiera acordarse durante el curso del procedimiento", expresó en su auto.

Santaolalla pudo dar su versión en el programa de Mediaset hace unos días, y este martes participó en la tertulia con el cabestrillo proporcionado por los servicios médicos. La tormenta se desató cuando, mientras se hablaba de la postura del Gobierno sobre la guerra en Irán, el tertuliano Antonio Naranjo cambió radicalmente de tema para hablar de su compañera en la mesa, calificando de "atrezzo" el cabestrillo. "Cuando veo un elefante en una habitación, no miro para otro lado. Lo primero que le preguntaría a Sarah es si va a seguir con el cabestrillo puesto en este debate", dijo, a lo que ella contestó que lo llevaría puesto hasta que "el informe médico así lo pida". 

A continuación, reaccionó enfadada al ver que la atención se centraba en ella, algo que no figuraba en la escaleta del programa, y le pidió a Nacho Abad que parase el tema. "No vengo a hablar de mi situación ni de la gente que detienen a la puerta de mi casa ni de otras cosas", indicó, mientras el presentador se negaba a parar a Naranjo, que aseguraba, haciendo mención a una noticia del ABC, de que el Ministerio del Interior le había puesto escolta oficial a la tertuliana, una información que ella negó conocer. 

La tensión fue en aumento. Santaolalla se sintió acorralada y criticó al programa por lo que consideraba una encerrona, señalando que, en otras ocasiones, el conductor había parado cuando se hablaba de denuncias o acusaciones que había contra otros tertulianos de la mesa. Visiblemente afectada, y entre lágrimas, pidió que dejasen de enfocarla y, ya fuera de cámara, abandonó el plató. Poco después, anunció que dejaba de colaborar en el espacio.

"Gracias a Mediaset, a la cadena, a la productora y a la gente buena que hay detrás de las cámaras, al equipo de dirección y a los compañeros que sí han sabido estar a la altura", indicó en su comunicado, matizando: "Adiós, para siempre a los que no". "No puedo más, no tengo que aguantar más y no quiero blanquear más. Ninguna persona decente puede tolerar esto", zanjó.

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