Pablo Motos ha recibido este miércoles en 'El Hormiguero' a los actores Ernesto Alterio y Quim Gutiérrez, quienes han presentado 'Un funeral de locos', película que llegará a las salas de cine este viernes, día 11 de abril. Se trata de una comedia en la que una familia acude a despedir al patriarca recién fallecido. Sin embargo, lo que debería ser un sentido velatorio, se convierte en una reunión enloquecida cuando uno de los asistentes saca a la luz el secreto mejor guardado del difunto.
El presentador de 'El Hormiguero' ha destacado que Ernesto Alterio y Quim Gutiérrez han coincidido en cinco películas y ha tenido curiosidad por saber si en el mundo de la interpretación se hacen muchos amigos temporales.
"En nuestro caso tiene más coña porque hemos hecho cinco películas pero es la primera película en la que de verdad intercambiamos escenas. No habíamos coincidido en ninguna escena, salvo en una en '¿Quién mató a Bambi?', que Ernesto me tiraba de la oreja y me daba un golpe", ha recordado el intérprete catalán. Pablo Motos ha insistido en la pregunta.
"Depende, a veces sí, a veces no. Las conversaciones cambian también. Yo recuerdo que cuando rodamos '¿Quién mató a Bambi?', las conversaciones serían unas, yo recuerdo hasta salir por Sevilla mientras rodábamos, y ahora hablamos de nuestros hijos", ha apuntado Quim Gutiérrez. "A lo tonto, llevamos ya unos años haciendo esto, yo conozco a Quim desde hace más de 20 años y uno ya no sale tanto, yo salía más antes", ha apostillado entre risas Ernesto Alterio.
A continuación, fue el turno de Quim Gutiérrez, quien narró una pequeña aventura que tuvo con un comestible, que no era todo lo que aparentaba:
"Al acabar una función en Matadero, el padre de uno de los actores había llevado una tarta de chocolate que llevaba algo de mariahuana, pero algo era muy poquito en apariencia. Yo me comí un trozo y no noté ningún sabor extraño, así que me comí un segundo trozo. Yo me encontraba bien, así que cogí la moto con mi chica. Y subiendo Delicias, me di cuenta de que o la ciudad iba muy deprisa o yo iba muy despacio, y de pronto dije: '¿Y si suelto las manos?'", narraba el actor.
"Solté las manos y una parte de mí consciente todavía me dijo que estaba soltando las manos y que cogiera el manillar, así que lo cogí otra vez y ahí me di cuenta de que algo no estaba yendo bien. Entonces, paré en Atocha, le dije a mi novia que no me encontraba bien, me senté en el suelo, me tomé las pulsaciones y pensé que me iba a morir allí. Vino el SAMUR, me preguntaron qué me había tomado, les dije que un pastelito de chocolate, llamaron a una UVI móvil, me intubaron, me llevaron al Gregorio Marañón y ahí ya me metieron Valium en vena", continuaba el barcelonés, aunque la cosa no acabó ahí.
"Además, habían venido los padres de mi novia, que habían visto la función, habían ido a casa y acabaron en el Gregorio Marañón conmigo intubado y con los pantalones medio bajados porque me habían sondado", confesaba, provocando las risas generales del plató.
