Fue en la primavera de 2024 cuando por fin la familia real británica aceptaba lo que se venía barruntando desde aquella cirugía abdominal del anterior enero a la que se sometió Kate Middleton y tras la cual desapareció de la esfera pública: que la princesa de Gales padecía cáncer.
Fue en los exámenes postoperatorios y a partir de ahí la esposa del príncipe Guillermo de Inglaterra se sometía a una quimioterapia preventiva que acabaría meses más tarde, nada más finalizar el verano. Pero desde entonces, tanto el heredero como su mujer habían preferido guardar silencio y apenas si exponerse públicamente a hablar de ello.
Hasta ahora. En primer lugar, el primogénito de Carlos III de Inglaterra fue el invitado estrella del programa de Apple TV Eugene Levy, el antiviajero, un espacio en el que el conocido cómico y actor va visitando diversas partes del mundo con su peculiar estilo y entrevistando a gente local. En uno de sus últimos episodios, titulado Living the Royal Life in the UK (en español, "Viviendo la vida real en Reino Unido"), el heredero al trono hacía hincapié en cómo habían afrontado el diagnóstico y el tratamiento como lo haría cualquier otra familia.
"Hay un momento dado en el que te percatas de que esa metafórica alfombra que todos tenemos bajo nuestros pies puede ser arrancada repentinamente. Siempre se piensa para uno mismo: 'No nos va a pasar a nosotros. Nosotros estamos bien'. Pero cuando te pasa, te va dejando una sensación bastante, ya sabes, no muy agradable", reflexionó Guillermo, que reconocía que, si bien "todo va por buen camino, lo cual es una buena noticia", no era menos cierto "que el 2024 fue el año más difícil" que había vivido en mucho tiempo, ya que había que sumarle el cáncer que también sufre su padre.
En aquella entrevista se mostró muy orgulloso de sus hijos, que lo habían "hecho de maravilla", pero ahora el príncipe Guillermo se ha extendido en sus palabras sobre cómo han afrontado esta dura etapa al mismo tiempo que el reto de la paternidad de tres pequeños que ya van siendo conscientes del mundo en el que viven se volvía más directo con "preguntas difíciles" sobre el futuro.
"Todas las familias pasan por momentos complicados y afrontan los desafíos unidos. Y precisamente la forma en la que se manejan esas etapas es la que marca la diferencia. Nosotros decidimos hace tiempo contarles todo a nuestros hijos, tanto las buenas como las malas noticias. Les explicamos por qué suceden ciertas cosas y también por qué pueden sentirse tristes por ellas, aunque puede que surjan de ahí muchas preguntas sin respuesta", ha comenzado explicando Guillermo sobre la honestidad con la que han intentado hablar en este tiempo con el príncipe George, de 12 años, la princesa Charlotte, de 10, y el príncipe Louis, de siete, sobre sendas enfermedades.
"De veras creo que todos los padres pasan por algo parecido", ha añadido el heredero, que puntualiza que "no hay un manual para ser padre", pero sí decisiones comunes, como "hablarlo todo" que mejoran la comunicación y facilitan la labor en su opinión. Y eso, por ejemplo, ayuda a que entre él y Kate sean capaces de pasar tanto tiempo con sus tres hijos como sea posible, ya sea "jugando con ellos, haciendo de taxistas [es decir, llevándolos donde haga falta], días para ir al deporte, como algunos partidos, o estando con ellos en el jardín".
"Llevamos a los niños al colegio casi todos los días; eso, Katherine y yo, lo compartimos, pero probablemente ella se encarga la mayor parte de las veces", ha confesado. También ha reconocido que los pequeños no tienen actualmente acceso a internet de manera individual, una filosofía que comparte con su hermano Harry. "Es muy difícil. Nuestros hijos no tienen móvil. Pero cuando George pase al siguiente nivel educativo —que en el caso de Reino Unido es entre los 13 y 14 años—, quizá sí le demos uno con acceso limitado", ha confesado.
