Lola Lolita es uno de los rostros más destacados de las redes sociales en España. Entre sus diferentes perfiles en Instagram y TikTok suma más de diez millones de seguidores, una cifra que ensombrece a pesos pesados veteranos como Dulceida, Laura Escanes o María Pombo. Resulta complicado encontrar a alguien que no la conozca, incluso aunque no la siga en estas plataformas digitales.
En las últimas horas se ha generalizado la preocupación por la creadora de contenido a consecuencia de las últimas imágenes que ha publicado. La influencer aparece con un parche en el ojo, que se encuentra visiblemente enrojecido e inflamado. “Gracias por todos los mensajes de amor, estoy más sensible de lo normal así que os agradezco el cariño que me dais, aunque sea con un simple mensaje. Por un 2026 con mi ojo precioso de vuelta, por favor”, ha escrito la creadora de contenido junto a las fotografías.
Lola Lolita viene sufriendo desde hace tiempo un orzuelo en el ojo derecho, un problema de salud a priori sin mayor importancia y que con tratamiento médico suele solucionarse en cuestión de días, pero que en su caso se está alargando más de la cuenta.
Un orzuelo es una inflamación dolorosa del párpado causada casi siempre por una infección bacteriana, normalmente Staphylococcus, que afecta a una glándula sebácea o a un folículo de la pestaña; se manifiesta como un pequeño bulto rojo, sensible y a veces con pus, muy molesto pero en la mayoría de los casos poco grave. Lo habitual es que se cure solo en una o dos semanas con medidas sencillas como calor local varias veces al día y una higiene cuidadosa del ojo, aunque en ocasiones se utilizan pomadas o colirios antibióticos si hay sobreinfección.
Algunos orzuelos, como el que padece Lola Lolita, se enquistan y evolucionan, o reaparecen una y otra vez, lo que puede alargar el problema durante meses; esto suele deberse a una obstrucción persistente de las glándulas, a blefaritis crónica, a tocarse el ojo con frecuencia, o a enfermedades como la diabetes o alteraciones del sistema inmunitario.
Cuando un orzuelo se vuelve persistente, además de las molestias constantes, el paciente puede correr riesgos como infecciones más profundas, cicatrices en el párpado, alteraciones en la visión por presión sobre el ojo o, en casos raros, que se confunda con lesiones más serias, de ahí la importancia de que un oftalmólogo lo valore si no desaparece con el tiempo.
