Si de algo podía presumir Raffaella Carrà era de poseer una blindada vida personal. Rodeada de un absoluto hermetismo, las historias personales de la cantante siguen dando de que hablar cinco años después de su fallecimiento. Tanto que, hace escasos días, conocimos que la intérprete había adoptado legalmente a su propio secretario, Gian Luca Pelloni, quien se convirtió en su heredero universal.
El hombre de 62 años es considerado "único heredero" de la famosa cantante. La italiana le dejó en herencia un patrimonio valorado en 300 millones de euros, que engloba tres lujosas propiedades fuera del alcance de cualquier mortal. Así lo corroboró este miércoles el programa de Telecinco 'El tiempo justo'. "Pelloni es el apellido de Raffaella, porque Carrà es artístico", declaraba el director de la revista Lecturas Luis Pliego, asintiendo que Gian Luca era su único heredero, comparando así el caso con Lina Morgan, "quien falleció sola y se lo dejó todo a su mano derecha".
Una lujosa herencia
No obstante, más allá de la herencia económica y patrimonial, "Raffaella lo que hubiera querido era que cuidara el legado artístico", expresó el director de esta cabecera. Ahora, el italiano goza de distintas propiedades repartidas por todo el país. Una de ellas se afinca en una de las zonas más exclusivas de Roma, con un ostentoso salón, una cocina única, nueve baños y una zona de relajación que hacen ascender su precio a 2 millones de euros para todo aquel dispuesto a adquirirla.
Además de esta propiedad, el heredero de la intérprete de 'Fiesta' cuenta con un lujoso apartamento en la mismísima zona medieval de la propia Toscana. No es de extrañar. La inolvidable artista consiguió vender más de 60 millones de discos a lo largo de su larga y ancha trayectoria profesional. Hecho que le proporcionó una audaz solvencia económica.
