Luto en el mundo de las artes escénicas y en los márgenes de la industria musical que ocupan las promesas que todavía no han eclosionado. Siro Ouro, popularmente conocido como ‘Gold Sirope’, ha fallecido a los 24 años, tal y como ha confirmado su agencia de representación, que se ha deshecho en elogios hacia el joven intérprete, a quien han definido como “un artista sensible, inquiero y profundamente comprometido con la creación”.
Tal y como ha recogido EFE, Ouro perdió la vida el primer día del presente calendario, dejando atrás “una trayectoria marcada por la búsqueda, la honestidad y una vocación artística que abarcó el teatro, el cine y la música” que no cesó, ni siquiera, en los peores momentos de “la enfermedad que estaba atravesando” y por la que, finalmente, terminó pereciendo.
El actor, oriundo de Ferrol y recordado por su trabajo en la compañía 'La Tristura', vio ampliamente propulsada su popularidad tras figurar en el elenco de 'Somos Reyes' y, especialmente, en la serie 'La Mesías', de Los Javis.
Se han amontonado en redes sociales los mensajes de despedida al joven actor. De todos, el que más repercusión ha tenido ha sido la carta que su padre, el también intérprete Daniel Ouro, ha compartido vía Instagram para despedirse de su pequeño y que publicó varios días atrás.
“Hoy se ha ido mi hijo Siro, falleció de noche sin sufrir a los 24 años”, inicia, agregando que “llevaba años luchando con una enfermedad rastrera, mezquina y cruel a la que finalmente sucumbió”. Luego hace breve la crónica de la despedida que nunca quiso dar: “Esta madrugada se tomó las uvas en casa de su abuela y se retiró a su habitación. Lo último que le dije y lo último que escuché de él fue ‘te quiero’”.
Miles de comentarios se han agolpado bajo la publicación, tratando de sanar el ánimo del destrozado padre, que, orgulloso de su hijo, se despide de él: “Descansa en paz mi niño, ahí donde estás nadie puede hacerte daño. Te amaré para siempre”.
Durante años, el intérprete luchó contra una enfermedad rara, cuyo diagnóstico no fue revelado por decisión expresa de la familia. Su padre describió públicamente la dolencia como "rastrera, mezquina y cruel", subrayando la dureza del proceso y la fortaleza con la que su hijo enfrentó la enfermedad.
