Claudia Cardinale, una de las figuras más emblemáticas del cine italiano y europeo del siglo XX, falleció este martes en la localidad de Nemours, en la región de Île-de-France, al sur de París, con 87 años de edad. El suceso fue confirmado por su agente, Laurent Savry.
Nacida en Túnez en 1938, en el seno de una familia siciliana, Cardinale comenzó muy joven una carrera que la llevaría a convertirse en icono internacional.
Se dio a conocer en películas de directores consagrados como Federico Fellini, con 8½; Luchino Visconti, con El gatopardo (Il Gattopardo); y Sergio Leone, en Érase una vez en el Oeste (C'era una volta il West). Su presencia en el cine estaba marcada por una combinación de belleza, carisma singular y calidad interpretativa que traspasaba géneros.
Reacciones y legado
La noticia de su muerte ha desencadenado una profunda conmoción en Italia y en los círculos culturales de toda Europa. El ministro de Cultura italiano, Alessandro Giuli, la definió como “la personificación de una gracia completamente italiana.”
En Almería, donde Cardinale fue premiada en 2004 con el galardón Almería, tierra de cine, también lamentan su pérdida. Se recuerda su participación en rodajes clásicos por la provincia como Hasta que llegó su hora.
Muchos críticos coinciden en que Claudia Cardinale no solo deja un legado de más de 150 películas, sino la memoria de una mujer que combinó fuerza interpretativa y una presencia que desafiaba los convencionalismos.
Una mujer libre
En el comunicado oficial, su representante expresó que Cardinale deja “el legado de una mujer libre e inspiradora, tanto como artista como en su vida personal”. Señalan que falleció rodeada de sus hijos.La partida de Claudia Cardinale marca el final de una era dorada del cine europeo. Sus películas perdurarán, como lo hará su imagen: de esas que no se olvidan, en blanco y negro o a color, al ritmo de sueños, paisajes, y más allá de lenguas y fronteras.