En la era de las redes sociales, cada acción se encuentra bajo constante escrutinio, desde publicaciones y stories hasta la lista de seguidores. Esta vigilancia se intensifica cuando la exposición es mayor, como en el caso de Blanca Romero, cuyo perfil con más de 250 mil seguidores está siempre en la mira. Recientemente, sus fans notaron que ha dejado de seguir en Instagram a su pareja, Quique Sánchez-Flores, un gesto que ha encendido los rumores de ruptura, apenas mes y medio después de que confirmaran su relación a través de la misma plataforma.
Y no solo decidió cortar la relación digital con un simple “dejar de seguir”, sino que también eliminó de su galería cualquier rastro de él en su perfil. Durante el resumen del año 2025, había compartido las primeras fotografías junto al exfutbolista: cómplices, cariñosos e incluso con momentos familiares junto a Lucía, la hija de la actriz, demostrando que estaban listos para mostrar públicamente su amor. “Lo mejor de mi año, sin duda, tú”, decía la publicación.
Hace apenas unos días, con motivo del cumpleaños de Quique, Blanca había compartido un carrusel de fotos mostrando el plan romántico que disfrutaron juntos. “Felicidades al hombre más paciente y guapo del mundo”, escribía. Pero todo eso ya es pasado: ahora ha borrado todas esas publicaciones de su perfil, manteniendo únicamente contenido profesional o, a lo sumo, dedicado a sus hijos.
“Fue el viernes cuando ocurrió, pero no es la primera vez. Ambos tienen un carácter fuerte”, señalaba la periodista Lorena Vázquez en el programa Y ahora Sónsoles. Por su parte, Nacho Gay, director de Vanitatis, describía los entresijos de una relación que, aunque aparentemente perfecta, ha atravesado varios altibajos. “A él no le gusta la exposición pública; sus relaciones anteriores han sido discretas. A ella, en cambio, le molestaban ciertos comportamientos de él: es muy extrovertido y sociable, aunque no hay indicios de celos”, explicaba.
