La actriz estadounidense Catherine Corcoran es noticia estos días por su demanda contra los productores y el director de la saga 'Terrifier', después de alegar incumplimiento de contrato y distribución de material sexual explícito sobre ella sin su consentimiento.
Corcoran interpretaba a Dawn en la primera película de 'Terrifier' en 2016, la gran amiga de la protagonista Tara Heyes (Jenna Kanell). Esta se transformaba en una de las primeras víctimas del payaso asesino sobrenatural Art the Clown, con una de las escenas más recordadas, en plena noche de Halloween.
Nueve años después del estreno de la película, el abogado de la norteamericana ha señalado que "es tristemente la historia común entre los productores de cine de bajo presupuesto que se aprovechan de una joven actriz mediante el fraude, el acoso sexual y la traición", mientras que llueven las críticas de los que no entienden que ha tardado tanto en denunciarlo.
Los motivos de la demanda contra 'Terrifier'
La demanda, presentada el pasado domingo en California, incluye como demandadas a las productoras Dark Age Cinema y Fuzz on the Lens Productions, además del productor Phil Falcone y el director Damien Leone, así como la productora del cineasta Art the Clown. Esta denuncia incluye siete reclamaciones de indemnización, entre ellas las de distribución de material sexualmente explícito, incumplimiento de contrato y fraude promisorio.
Corcoran aceptó en su momento un contrato por el que recibió un sueldo diario mínimo de 100 dólares al día, como parte del convenio de SAG-AFTRA (el Sindicato de actores de Hollywood). Si bien, también acordaba que se llevaría un 1% del total de las ganancias generadas por la franquicia en su taquilla, el streaming, los eventos en vivo y el merchandising.
En 'Terrifier', Corcoran interpreta a un personaje secundario, pero no por ello menos memorable. La mejor amiga de la protagonista, encarnada por Jenna Kanell, comete la temeridad de hacerse un selfie con el payaso más macabro de la historia del cine. Poco después, Art la cuelga bocabajo, desnuda y procede a cortarla por la mitad sin fueras de campo que valgan. El gore en su máxima expresión que sobrecogió a una audiencia ya experimentada en el género.
No obstante, según la demanda obtenida por Entertainment Weekly, todo esto se rodó de una manera abusiva. La escena se filmó durante "largas horas con temperaturas bajo cero en edificios condenados, todos sin calefacción y algunos sin baños"; lo cual se ha calificado como un "largo y doloroso proceso". Todo ello siendo "la única mujer en el set" durante las más de 10 horas de rodaje, lo cual le provocó inflamación craneal y daño timpánico por estar tanto tiempo colgada.
Asimismo, en los documentos se detalla que el director de la cinta, Damien Leone, "colocó prótesis con heces de rata reales sobre la piel de Corcoran y cinta adhesiva de verdad sobre su boca". Unos eventos tortuosos que ahora han sido puestos sobre la mesa por el equipo legal de la intérprete.
De igual modo, se "obligó" a la actriz a grabar en topless y se tomaron "numerosas fotografías" de su cuerpo desnudo sin su consentimiento. Es más, la demanda afirma que estas imágenes se vendieron sin su permiso.
