Los contenedores, ideados para que se integren en el entorno urbano, tienen una altura de 1.600 milímetros, medida que facilita una perfecta visibilidad a conductores y peatones, y disponen de una boca ancha dibujada con criterios de accesibilidad universal a fin de favorecer el depósito de residuos.
De esos 294 cubos, 107 están destinados al depósito de residuos generales; otros 94, identificados con una franja de color amarillo, están asignados para envases ligeros como latas o ‘brik’; y los restantes 93, con una cinta de color azul en el borde frontal y trasero, son para el papel y el cartón.
Más allá de que están fabricados con un porcentaje de material reciclado que alcanza el 77 %, los contenedores están igualmente adaptados para personas con movilidad reducida y para personas invidentes, que podrán identificarlos a través del braille, sistema de lectura formado por puntos en relieve.
