El IPC real de 2.025 muy por encima del incremento oficial del 2,9%

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) alerta de que el IPC de 2025, que cerró con un aumento oficial del 2,9%, oculta una realidad mucho más dura para los hogares, castigados por subidas récord en electricidad, transporte, seguros, tasas municipales y alimentos básicos que han mermado de forma significativa su poder adquisitivo.
Comprando en un mercado de Madrid
photo_camera Comprando en un mercado de Madrid

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha alertado de que el Índice de Precios de Consumo (IPC) de 2025, que cerró el año con un incremento oficial del 2,9%, no refleja el verdadero impacto de la inflación en los hogares. Según la organización, para muchas familias la inflación real ha sido muy superior, debido a fuertes subidas en partidas básicas e ineludibles del presupuesto doméstico.

Aunque la inflación subyacente se situó en el 2,6%, lo que evidencia que el fenómeno va más allá de los alimentos y la energía, OCU advierte de que detrás de estas cifras moderadas se esconden incrementos desproporcionados en bienes y servicios esenciales que han deteriorado significativamente el poder adquisitivo de millones de consumidores.

Entre las partidas que registraron subidas cercanas o superiores al 10%, la organización destaca la electricidad, que se encareció un 12,6%. La luz se consolida así como uno de los gastos más difíciles de contener y convierte a 2025 en el tercer año con la factura media más cara desde la creación de la tarifa regulada PVPC, con un coste medio de 69,34 euros mensuales.

El transporte también ha sufrido importantes incrementos. El precio del tren subió un 12,2%, en gran medida por la retirada de ayudas implementadas tras la pandemia, mientras que el metro y el tranvía se encarecieron un 8,4%. Especialmente llamativo ha sido el aumento del transporte combinado de pasajeros, que se disparó un 26,7%, junto con el encarecimiento de los vuelos internacionales, que subieron un 7,4%.

En el ámbito de los seguros, OCU denuncia aumentos difíciles de justificar: los seguros privados de salud se encarecieron un 10,4% y los de vehículos un 8,8%, con un fuerte impacto en los presupuestos familiares. Un problema que la organización ya había anticipado a mediados de año.

Otro de los incrementos más acusados se produjo en la tasa de basuras, cuyo coste aumentó un 30,3% interanual, convirtiéndose en una de las partidas más inflacionistas de 2025. OCU subraya que esta subida no respeta el principio básico de “quien contamina paga” y recuerda que este hecho ha sido recientemente denunciado ante la Comisión Europea.

En alimentación, el año ha estado marcado por fuertes contrastes. Aunque el IPC de esta partida fue del 2,7%, ligeramente inferior al general, y se registraron importantes descensos en productos como el aceite de oliva (-31,6%) o el azúcar (-7,5%), numerosos alimentos básicos experimentaron subidas muy elevadas. Destacan los huevos (+31,3%), la carne de vacuno (+17,2%), el café (+16,3%), el aceite de girasol (+9,7%), las legumbres y hortalizas (+7,3%), los frutos secos (+7%), el pescado congelado (+6,2%), la fruta (+5,2%) y la leche entera (+5,2%). Para OCU, estos datos evidencian que la inflación ha golpeado con especial dureza a los productos frescos y a los hogares más vulnerables.

La organización insiste en que estas subidas no son episodios aislados, sino gastos inevitables que absorben una parte cada vez mayor del presupuesto mensual. La retirada de ayudas en transporte y energía, unida a la falta de control en tasas municipales y en el sector asegurador, ha generado un escenario en el que la inflación real supera ampliamente el 2,9% oficial para muchos consumidores.

Ante esta situación, OCU reclama la adopción de medidas urgentes. Entre ellas, mayor transparencia en las tarifas eléctricas para facilitar la comparación entre compañías y la aplicación automática del bono social a los consumidores vulnerables; la recuperación de las ayudas al transporte público y el fomento de la competencia entre operadores; la elaboración de tablas informativas sobre la evolución del coste de los seguros; la revisión de la tasa de basuras y su adaptación al principio de “quien contamina paga”; y, en materia alimentaria, la reducción del IVA en la carne y el pescado en los mismos términos que otros alimentos básicos.

 
 

Comentarios