Los ciberdelitos no dejan de aumentar, hasta un 26% anual, según datos de 2023 del Ministerio del Interior. Un incremento sin duda preocupante y que, probablemente, vaya a más, señala la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que advierte de una espectacular subida del 166% en las consultas y reclamaciones de sus socios por casos de phishing durante el último año: de 109 en 2023 a 290 en 2024. Estafas basadas en la suplantación de la identidad de una empresa o una institución con la que el usuario tiene algún tipo de relación comercial o administrativa para conseguir sus datos bancarios y realizar cargos a su costa.
De hecho, el repunte de estafas podría responder a las crecientes filtraciones de datos de clientes de muchas grandes empresas que se han sucedido en los últimos meses, como Total, Banco Santander, Telefónica, Iberdrola, Decathlon, Ticketmaster, Repsol, Mutua Madrileña, Grupo Tendam o El Corte Inglés.
Hay que tener siempre en cuenta que el procedimiento para reclamar contra un fraude online comienza necesariamente por el aviso al banco, en cuanto tenga conocimiento del engaño. Acto seguido hay que denunciar los hechos a la policía o a la Guardia Civil, llevando DNI y una copia del extracto bancario que refleje las operaciones fraudulentas sufridas.
Después, con la copia de la denuncia, podrá reclamar al banco el reintegro del dinero sustraído: las entidades suelen ofrecer unos formularios específicos. El problema surge cuando la entidad niega posteriormente la devolución aduciendo que el pago se autorizó o que el cliente ha actuado con negligencia grave.
Si el banco se niega a reembolsar el dinero sustraído, La Organización de Consumidores anima a reclamar judicialmente. Ningún pago realizado bajo los efectos de un engaño podrá ser considerado como autorizado y por lo tanto deberá ser reembolsado de forma automática.
No obstante, aquí os dejamos tres consejos para prevenir delitos online:
- Primero de todo, recuerde que la administración pública, su banco o la empresa con la que tienen contratados sus servicios nunca le pedirán por teléfono, email o SMS sus claves o contraseñas.
- Desconfíe incluso de mensajes con el logo oficial de la empresa. Compruebe que el nombre del remitente es conocido y la dirección es legítima: verifique que el dominio (texto que se encuentra a la derecha de la arroba "@") se corresponde con la empresa de la que dice provenir.
- Y pase el ratón por encima de cualquier enlace que contenga el correo electrónico. Normalmente aparecerá en una pequeña ventanita la dirección URL "real" a la que dirige ese enlace. Si no coincide con la que aparece en el email o no se corresponde con la del sitio que representa, probablemente se trate de phishing.
- Si tiene dudas sobre la llamada o el mensaje, compruebe su autenticidad llamando directamente con la empresa o la institución que presuntamente le ha contactado.
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