Hasta aquí lleg
El equipo se quedó a las puertas de la Final Four de ascenso tras perder con contundencia ante Súper Agropal Palencia (76-51)
El Flexicar Fuenlabrada seguirá compitiendo una temporada más en Primera FEB. La esperanza de entrar en la fase final del ascenso a la Liga Endesa se desvaneció en el quinto partido ante el Súper Agropal Palencia. El conjunto fuenlabreño fue manifiestamente inferior de principio a fin, con una desventaja imposible de recortar sin acierto. Tras una temporada con altibajos que terminó en alto, el Fuenla tiene ahora tiempo para preparar la próxima temporada.
¿Le quedó grande la responsabilidad del partido, un quinto encuentro lejos de su casa? Nadie sabe si fue eso, o que simplemente se vio incapaz desde muy pronto. Pero el primer cuarto mostró que la realidad podía ser dura, como en el primer partido de la serie. No es para nada habitual que el equipo entrenado por Iñaki Martín (sigue, por favor) se vaya al segundo cuarto con una única canasta en acciones jugadas. En cuatro intentos. En diez minutos. Cerró con nueve puntos gracias a los siete cosechados con tiros libres. Insostenible, más cuando tu rival se va con casi 30 en el bolsillo, la mayoría de ellos con triples.
Con esa base (perdiendo de 17 ya al comienzo del segundo cuarto), el resto del partido estaba prácticamente escrito. No era el día para el Fuenlabrada, ni lo iba a ser en ningún momento. Doce puntos anotados en el segundo periodo. Otros doce en el tercero. En tres cuartos, el Fuenla anotó siete puntos más de los que había hecho Palencia únicamente en el primero.
El mejor del Flexicar Fuenlabrada fue Mateo Díaz, con 14 puntos y 17 de valoración. Le siguió Paul Rigot, con 12 y 11. De forma sorprendente, Vitor Benite anotó 2 puntos y Renfroe y De Bisschop se quedaron sin sumar en todo el partido.
La temporada tuvo sus altos y bajos, como reflejó también su paso por el playoff de ascenso. Arrancó con una racha de victorias muy positiva, que hacía pensar que podía ser un buen año. Después, el juego demostró que la plantilla necesitaba cambios y más refuerzos, a la vez que sacar efectivos que no estaban aportando. Llegó Aurrecoechea, de forma breve pero absolutamente indispensable. Llegaron también Renfroe y De Bisschop, y los problemas de rotación se fueron olvidando. Con la salida planificada desde el principio de Aurre parecía caerse el mundo, pero llegó un príncipe con aires de rey que terminó enamorando a la afición y siendo muy importante. El Fuenlabrada llegó hasta donde pudo y no escatimó en nada. Precisamente por eso no hay reproches. Lo que sí hay es tiempo de sobra para planificar una próxima temporada que ilusione y muestre solidez. Ojalá se consiga.