Las imputaciones de Victoria y Figar entorpecen la negociación de Cifuentes con Ciudadanos

Las nuevas imputaciones del juez Eloy Velasco a Salvador Victoria y Lucia Figar ya han traído sus primeras consecuencias políticas y en un momento delicado. El anuncio de estas imputaciones en el caso Púnica llega en vísperas de la constitución del nuevo Parlamento regional, donde la candidata Cristina Cifuentes se juega la principal baza de poder territorial a la que aspira el PP. 

La acusación que pesa sobre el Ejecutivo saliente —malversación de dinero público para contrarrestar informaciones negativas de sus consejeros— complica así las negociaciones de Cifuentes para atraer el voto, imprescindible, de Ciudadanos para formar Gobierno. 

“El caso Púnica es pasado, que respondan otros”, contesta el equipo de Cifuentes para tranquilizar a su único aliado posible. “Los 48 diputados del PP que tomarán posesión el 9 de junio han firmado un código ético que registraremos en la Asamblea de Madrid y que supone nuestra declaración de intenciones contra la corrupción”. 

Entre los 48 diputados electos de su lista no se encuentran los últimos imputados en la Operación Púnica: los consejeros Salvador Victoria, número dos de Ignacio González, ni Lucía Figar, responsable de la cartera de Educación y ahí tiene Cifuentes una vía de escape cuando C's entre por ahí en la negociación. 

Cifuentes, según ha podido saber El País, entiende que quien debe responder por los nuevos investigados son Esperanza Aguirre, por su condición de presidenta del PP de Madrid, cargo que desempeña desde 2004, y González, presidente de la Comunidad y secretario general del PP regional desde 2012. “Que haya imputaciones de consejeros o militantes cualificados no es buena noticia. Pero a mí no me afecta. Yo pido que a mí se me pidan responsabilidades por mi lista. No trato de desmarcarme, yo trato de asumir mi responsabilidad, que es con la lista que encabezo”, expresó Cifuentes. Lo que está claro es que estas dos nuevas imputaciones no facilitan las negociaciones con el partido de Albert Rivera; unas negociaciones vitales para el Partido Popular para así no perder otro de los bastiones de los populares.

Fuente: El País

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