La creación de unas prótesis oculares podría poner fin a la ceguera total en humanos
De acuerdo con el Colegio de Ópticos y Optometristas de España, cerca de un millón de personas sufren de discapacidad visual y la mayoría de ellas derivan en problemas de baja visión que se han incrementado en las últimas décadas. Los principales problemas son la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), la retinopatía diabética, la retinosis pigmentaria, el glaucoma o la miopía magna.
El problema es que para muchas de ellas todavía no existen tratamientos definitivos y los existentes solo son efectivos para frenar la evolución en algunos casos, pero no para su curación.
Más complejo aún es el tratamiento para las personas con ceguera completa: casi todos los tratamientos enfrentan obstáculos como interferencias eléctricas si se trata de implantes o dispositivos anexos o falta de eficacia a largo plazo. Quienes estudian este campo también tienen otra meta: aumentar la capacidad del ojo humano para detectar otras longitudes de onda de luz, incluyendo el infrarrojo cercano.
Uniendo ambos enfoques (restaurar la vista y potenciar la visión), un equipo de científicos chinos ha conseguido matar dos pájaros de un tiro. De acuerdo con un nuevo estudio, publicado en Science, científicos liderados por Peng Zhou han desarrollado una nueva prótesis para la retina, tejida con nanocables, que restauró parcialmente la visión en ratones ciegos y permitió la detección de luz infrarroja cercana en macacos, un modelo anatómico más cercano aún a la visión humana.
Lo importante es que, tanto en viabilidad, como en seguridad, esta nueva tecnología ha demostrado pasar las pruebas necesarias y ser un potencial implante para pacientes de todo el mundo que viven con ceguera o enfermedades de la retina. La tecnología también podría ser de gran ayuda a la hora de detectar luz infrarroja cercana, algo que aumentaría nuestra capacidad visual en la oscuridad.
El equipo de Zhou diseñó una nanoprótesis para la retina basada en telurio, un elemento blanco plateado, sensible a la luz, que se utiliza como semiconductor y tiene muchas propiedades, como la termoeléctrica. Utilizando nanocables de telurio, los responsables del avance formaron una suerte de red que como una manta se extiende por la retina, creando una arquitectura fácil de implantar que convierte eficientemente la luz visible e infrarroja cercana en señales eléctricas.