El cambio climático intensifica el aumento de plagas por las altas temperaturas y la sequía

Control de plagas en verano
photo_camera Control de plagas en verano

El incremento de los fenómenos climatológicos extremos en los últimos  años, con altas temperaturas muy por encima de lo habitual y una  reducción significativa en la cantidad de lluvias, parece ser una de las  principales causas detrás del incremento en la cantidad y variedad de  plagas en las principales ciudades.

Según la encuesta ADEPAP,  es el segundo año consecutivo en el que crecen las actividades de  control de plagas. El estudio revela que las plagas son cada vez más  globales y menos estacionales. De entre los distintos insectos, roedores  y aves, destacan los incrementos de entre el 10 % y 25 % de peticiones para exterminar ratas. Desde Denfor confirman el significativo aumento del control de rata gris,  especialmente en los grandes núcleos urbanos de su zona de actuación.

Más frecuentes y durante más meses al año

En las grandes ciudades y en las áreas metropolitanas de las mismas,  como puede ser Madrid o Barcelona, la persistencia de plagas de insectos  como chinches de cama o cucarachas se ha multiplicado  en los últimos años. Los expertos lo vinculan de manera directa con las  intensas olas de calor que padecemos cada verano y con un mayor número  de noches tropicales durante la época estival.

Si a ello le sumamos los cada vez más numerosos años de sequías y una reducción de las olas de frío con temperaturas bajo cero,  esenciales para controlar las poblaciones de insectos, tenemos el caldo  de cultivo perfecto para la proliferación de plagas. Pero no hablamos  solo de insectos, ya que otras plagas como los roedores o cierto tipo de  aves también se han incrementado sustancialmente en el último lustro.

Las empresas del sector del control de plagas han visto un incremento  notable en la demanda de sus servicios, con picos muy elevados durante  el verano. En las grandes ciudades, la rata gris supone uno de los problemas más importantes,  ya que son mamíferos de sangre caliente que encuentran comida con  facilidad y agua en el alcantarillado. A ello hay que sumarle un menor  uso de productos biocidas debido a las leyes cada vez más restrictivas  con su uso.

Cucarachas y mosquitos que pueden propagar enfermedades a las personas

Las cucarachas, tanto de especie americana como alemana, han multiplicado su población en los últimos años, también debido a la baja pluviometría y a las altas temperaturas, pero sin olvidar el escaso mantenimiento de las redes de alcantarillado  o una falta de previsión en las políticas municipales de prevención y  fumigación.

Los mosquitos, por su parte, han visto incrementada su población,  pero en menor medida respecto a las plagas que ya hemos comentado,  aunque no por ello su presencia es menos importante, ya que en los  últimos años nos han traído enfermedades como la fiebre del Nilo o incluso casos de Dengue. Se trata de enfermedades que contagian con sus picaduras y que pueden  incrementarse en los próximos años también como consecuencia del cambio  climático.

Con toda esta información, podemos afirmar que, además de la sequía y  las temperaturas cada vez más elevadas, el cambio climático nos  obligará a todos a adoptar medidas más intensas para hacer frente a todo  tipo de plagas.

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