Mariano Rajoy ofrece diálogo y se muestra conciliador

Mariano Rajoy ha presentado hoy en el Congreso su segundo discurso de investidura, pidiendo nuevamente la confianza de los diputados que le permitan formar gobierno. "El Gobierno que pretendo formar puede estar muy lejos de cumplir las condiciones de solidez y estabilidad que yo reclamaba en el pasado debate", pero "Tengo asumido que cada día tendremos que construir una mayoría para la gobernabilidad", ha asegurado en su intervención.

El candidato del PP se ha mostrado más dialogante y conciliador, con frases como: "Haré todo lo que esté en mi mano para trabajar de forma conjunta. No me faltará tiempo para escuchar ni atender las inquietudes de sus señorías. Sabré interpretar lo que han dicho los españoles".

"No podemos estar en elecciones cada seis meses, no conviene a nadie", "España necesita un Gobierno, pero no cualquier Gobierno, uno estable, sólido, duradero, previsible y fiable. Y también con acuerdos para evitar una legislatura estéril", ha dicho.

Sabiendo que dirigirá un gobierno en minoría parlamentaria, ha articulado su discurso sobre 'la mano tendida', esforzándose por atraer y comprender a los socialistas para que apoyen también las 150 condiciones acordadas con Ciudadanos, a los que también ha agradecido su compromiso, asegurando que el pacto sigue en vigor y lo cumplirá. "Son compromisos de Gobierno que redundarán en beneficio de todos", ha afirmado Rajoy en su discurso: "Mi voluntad es mantener los acuerdos y cumplirlos".

Rajoy ha dejado claro que el acuerdo con Ciudadanos es una especie de programa de gobierno ya que las 150 medidas que contiene requieren de tiempo para aplicarlas y ha invitado al PSOE a sumarse, dado el "entendimiento entre los partidos constitucionalistas". No obstante, en el discurso de este miércoles ha pasado por alto el detalle de estas medidas: "Pueden ir al Diario de Sesiones del anterior discurso de investidura".

En el discurso, el candidato popular a la presidencia del gobierno, no ha hablado de derogar ninguna de las leyes cuestionadas por la izquierda, como la Reforma Laboral o la LOMCE, pero si ha ofrecido convocar inmediatamente a todos los grupos al "Pacto de Toledo" sobre las pensiones, abrir una subcomisión para poder llegar a un gran pacto sobre la educación y convocar una conferencia de presidentes autonómicos para negociar la financiación de las Comunidades Autónomas.

También a vuelto a dejar clara su posición en el conflicto soberanista catalán, asegurando que ni él, ni ningún miembro del Congreso de los Diputados pueden saltarse la ley, ni la constitución o tomar una decisión que solo corresponde a todos los ciudadanos que componen la unidad de España.

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